Por Troi Orlando Espejo
SANTO DOMINGO.— La accidentada sesión de este martes 13 de octubre en la Cámara de Diputados tuvo como figura central a la legisladora por la provincia de Elías Piña, Millys Martínez, quien estremeció el hemiciclo con un contundente discurso en el que denunció haber sido víctima de agresión, atropello y abuso de poder por parte del coronel de la Policía Nacional asignado a su provincia y sus subalternos.
La congresista del partido oficialista explicó que acudió a la tribuna con la intención original de someter solicitudes para obras prioritarias para su provincia, pero que los acontecimientos la obligaron a levantar su voz en defensa de su dignidad y la de los ciudadanos atropellados por las autoridades. Detalló que los hechos ocurrieron en el municipio de Comendador a las cinco de la tarde, en el marco de una fiesta popular donde la actitud policial, según sus palabras, fue de arbitrariedad y boicot en lugar de protección.
En el desarrollo de su intervención, Martínez relató de manera detallada las circunstancias de la agresión, precisando que intervino para proteger a un joven que se encontraba en una situación de riesgo inminente. Explicó que, tras haber mediado previamente con el coronel para desactivar el conflicto por el uso de equipos de música, la policía le solicitó al ciudadano no colocar la música. El joven acató de inmediato la disposición, apagar el sonido, cerrar su vehículo y disponerse a marchar; sin embargo, fue interceptado por los agentes para maltratarlo.
La legisladora, en su condición de médica y defensora social, acudió en su auxilio e intercedió en la escena, asegurando firmemente que si no hubiera intervenido a tiempo, hoy se estaría lamentando la muerte de un ciudadano a manos de las autoridades, al igual que ocurrió recientemente en otro hecho sangriento.
Durante su alocución, la parlamentaria lanzó un severo cuestionamiento a la actuación de los cuerpos del orden público al manifestar: «Si una diputada es víctima de semejante abuso, ¿qué se puede esperar del agricultor, del motorista, de una madre humilde o cualquier ciudadano que no tiene una tribuna para denunciarlo? ¿Quién protege al pueblo cuando quien debe protegerlo abusa de su autoridad?». Asimismo, enfatizó que la Policía Nacional está llamada a proteger e intimidar, a servir y no a maltratar, enfatizando categóricamente que «ningún uniforme está por encima de la Constitución y ningún funcionario debe estar por encima de la ley».
Ante la gravedad del incidente, Martínez hizo un llamado directo al Presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader, para que garantice una investigación exhaustiva e imparcial sobre los hechos denunciados. Extendió el requerimiento al director general de la Policía Nacional y al Ministerio de Interior y Policía para que se determinen responsabilidades y se apliquen las sanciones correspondientes, subrayando que las evidencias públicas y audiovisuales están disponibles.
Dirigiéndose al presidente del hemiciclo, Alfredo Pacheco, y a sus colegas legisladores, solicitó que no asuman el caso como un problema personal de Millys Martínez, sino como un tema institucional que compromete la dignidad del Congreso Nacional y la protección de los derechos de toda la ciudadanía.
La representante legislativa denunció además ser víctima de una campaña de difamación mediante el uso de recursos bajos en redes sociales, donde se han difundido fotografías y videos suyos consumiendo una cerveza durante las patronales con el fin de denigrar su imagen y justificar el maltrato ejercido en su contra. Respondió enfáticamente preguntando si existe algún pecado en compartir con su pueblo durante una festividad popular, reafirmando que no la van a intimidar ni lograrán desviar la atención del abuso cometido por las autoridades policiales.
En el tramo final de su discurso, la diputada por Elías Piña dirigió un mensaje a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, señalando que «su silencio duele» dada su condición de mujer, exlegisladora y figura que históricamente abogó por los derechos ciudadanos.
Martínez concluyó su exposición reafirmando que continuará viviendo en el mismo lugar donde nació, asistiendo a su gente en los velorios, rezos y momentos de dolor, e intercediendo ante cualquier atropello, señalando que «el respeto no es un privilegio, es un derecho» y que no fue elegida para callar ante las injusticias, sino para servir, respetar y defender la dignidad de su pueblo.
A continuación el discurso íntegro de la congresista oficialista:
«Gracias, Presidente. Honorable Presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, honorables miembros del bufete directivo, honorables colegas y diputados, pueblo dominicano, amada provincia de Elias Piña» .
«Hoy tenía previsto subir a esta tribuna a pedir obras necesarias para mi pueblo, para mi provincia. Pero el momento me ha colocado en una posición en la que, indispensablemente, defender mi dignidad y denunciar un abuso de las autoridades, levantar mi voz por cada ciudadano que ha sido atropellado y no ha tenido la oportunidad de ser escuchado».
«Fui víctima de una agresión y de un atropello en mi propio pueblo, Comendador, por parte del coronel de la Policía Nacional asignado a la provincia de Elias Piña y sus subalternos. No voy a guardar silencio ante este hecho. Soy Millys Martínez, diputada de la República Dominicana, pero antes de ser diputada soy una médico, trabajadora social, defensora de mi gente, madre, hija, mujer y sobre todo una ciudadana que merece respeto».
«Mi investidura no me hace superior a nadie, pero tampoco le da derecho a nadie a humillarme, agredirme ni atropellar mi dignidad. Y pregunto desde esta curul, si una diputada es víctima de semejante abuso, ¿qué se puede esperar del agricultor, del motorista, de una madre humilde o cualquier ciudadano que no tiene una tribuna para denunciarlo? ¿Quién protege al pueblo cuando quien debe protegerlo abusa de su autoridad? Esto es inaceptable y no puede quedar impune. La Policía Nacional está llamada a proteger, no a intimidar, a servir, no a maltratar».
«Ningún uniforme está por encima de la Constitución y ningún funcionario debe estar por encima de la ley. Por esto solicito al Presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader, que se garantice una investigación exhaustiva e imparcial de estos hechos, al director general de la policía y al Ministerio de Interior y Policía que determine responsabilidades y aplique las sanciones correspondientes si se comprueba el abuso denunciado, porque las pruebas están ahí. Y a usted presidente Alfredo Pacheco y a mis colegas diputados y diputadas le pido que no veamos esto como un problema de Millys Martínez, sino como un asunto que compromete la dignidad de este Congreso y los derechos de todos los ciudadanos».
«Hoy fui yo, mañana puede ser cualquiera de ustedes y todos los días puede ser un dominicano humilde, sin voz ni protección. No estoy pidiendo privilegios, no estoy exigiendo justicia, no busco venganza, exijo que se respete la ley. Soy hija de Elias Piña y conozco la dignidad de mi gente y en cualquier espacio, en cualquier escenario, voy a defender a la gente y voy a interceder. Porque cuando vea un abuso de poder y como médico voy a asistir a los más vulnerables, especialmente si veo que su vida pudiera estar en riesgo, como lo vi en el momento del hecho, los que pudieron ver el video. Que quede claro, no me eligieron para callar ante las injusticias, me eligieron para respetar, para servir y defender mi gente*.
«Vivo en el mismo lugar donde nací, salí de Elias Piña a estudiar y volví allá porque entendía que mi gente me necesita y que merece de mí. Así que a los que intentan difamarme, subir fotos y videos tratando de denigrar mi imagen, les digo que este juego psicológico no va a funcionar. No va a tapar el hecho de que a las cinco de la tarde en una fiesta popular, en lugar de proteger a los asistentes la actitud sea arbitrariedad y boicotear una fiesta del pueblo. hoy suben un video mío tomándome una cerveza ¿hay algún pecado en esto? ¿Qué dominicano en unas patronales, en una fiesta no lo hace o no lo haría? ¿Acaso quieren justificar el maltrato hacia mí, persona usando recursos tan bajos?».
«De igual forma voy a los velorios, voy a los rezos, estoy con mi gente cuando está pasando algún dolor. Ministra Farideh Raful, su silencio duele. Usted es mujer, usted fue legisladora, hablaba mucho de derechos, hoy calla y su silencio lastima a quienes esperamos de usted».
«No una razón inexistente, sino un maltrato comprobado y expuesto públicamente. No me van a intimidar, no voy a silenciar y no voy a permitir que el abuso de poder normalice en nuestro país y menos en mi provincia. Porque mi dignidad no se negocia, los derechos de mi gente de Elias Piña no se atropellan y las autoridades tendrán que someterse a la ley, como lo hacen los ciudadanos también».
«El respeto no es un privilegio, es un derecho. Y para terminar y dejar bien claro quiero que sepan que este joven lo vi en peligro, porque este joven no es como quieran decir que era por música. a las cinco de la tarde cuando la policía le pide que no se puede, aun yo había intervenido intermediado con el coronel, le digo a los sobres no se puede poner la música nos dan una razón, apáguela. El joven acude al llamado de la policía, apaga, cierra su vehículo hoy se va y aun así lo interceptan para maltratarlo. Si lo tengo que hacer nuevamente con la gente de mi pueblo lo voy a hacer porque si yo no estuviera ahí hoy hubiera un joven, como pasó ayer, muerto».
«Muchas gracias, gracias compañeros por la solidaridad».
