Aunque las cifras oficiales muestran una leve reducción en fallecidos respecto a años anteriores, los accidentes de tránsito continúan marcando la Semana Santa en República Dominicana, con las motocicletas como principal factor de riesgo.
SANTO DOMINGO.— La Semana Santa en República Dominicana volvió a dejar un saldo que invita a la reflexión. A pesar de los operativos preventivos y el despliegue de miles de agentes en todo el país, los accidentes de tránsito continúan siendo el principal protagonista de esta temporada.
De acuerdo con el informe final del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), durante el asueto de Semana Santa 2026 se registraron 203 accidentes de tránsito, que dejaron 276 personas afectadas en todo el territorio nacional.
El dato más impactante sigue siendo el número de víctimas mortales. En total, 27 personas fallecieron, de las cuales 22 murieron en accidentes de tránsito y otras cinco por asfixia por inmersión.
Aunque la cifra representa una reducción en comparación con 2025, cuando se reportaron más de 30 fallecidos, la problemática persiste.
Uno de los patrones más preocupantes vuelve a repetirse: las motocicletas.
Según el informe oficial, 173 de los 203 accidentes involucraron motocicletas, y más del 80 % de las muertes por accidentes de tránsito estuvieron relacionadas con este tipo de vehículo. Esto confirma una tendencia que se ha mantenido en los últimos años, donde los motoristas representan la mayor parte de las víctimas en las carreteras dominicanas.
El reporte también revela datos clave sobre el comportamiento de los accidentes. Noventa y uno ocurrieron en autopistas y carreteras, mientras que 112 se registraron en zonas urbanas. La mayoría se produjo entre el mediodía y la medianoche.
Las provincias con mayor incidencia fueron Santo Domingo, Puerto Plata, San Pedro de Macorís, La Altagracia, San Cristóbal y el Distrito Nacional.
El contexto ayuda a entender la magnitud del problema. Durante la Semana Santa 2026, más de 7.3 millones de personas se movilizaron por las principales carreteras del país, generando un alto flujo vehicular y aumentando el riesgo de incidentes.
A esto se suman factores como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, el irrespeto a las normas de tránsito y el uso indebido de motocicletas.
Como parte de los esfuerzos de prevención, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre implementó campañas de concienciación que llamaron la atención de la ciudadanía. Entre ellas, destacó la presencia de una persona caracterizada como la muerte en puntos estratégicos, con el objetivo de generar impacto visual y recordar a los conductores las consecuencias fatales de la imprudencia en las vías.
Aunque las cifras pueden interpretarse como una leve mejora, el problema va más allá de los datos. Cada número representa una vida perdida, una familia afectada y una historia que pudo evitarse.
La recurrencia de estos hechos durante cada feriado evidencia que no se trata solo de operativos de seguridad, sino de un tema estructural que involucra educación vial, cultura ciudadana y cumplimiento de la ley.
Año tras año, la historia parece repetirse. Menos muertes que el año anterior, sí, pero aún demasiadas.
La Semana Santa, que para muchos representa reflexión y descanso, continúa marcada por accidentes que dejan una pregunta abierta en la sociedad dominicana: ¿hasta cuándo seguirán siendo las carreteras el escenario principal de esta tragedia anunciada?