SANTO DOMINGO.— En un contexto signado por la expectativa pública e internacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), encabezado por el ministro Víctor -Ito- Bisonó Haza, enfrenta una prueba de fuego institucional ante tres expedientes de alta sensibilidad diplomática, migratoria y consular sobre los cuales la sociedad espera una postura oficial definitiva.
El primer frente, considerado el de mayor gravedad por sus implicaciones de derechos humanos y geopolíticas, concierne a las denuncias formuladas por el Comité Dominicano de los Derechos Humanos (CDDH) sobre más de 150 dominicanos presuntamente trasladados a Europa del Este bajo engaño.
Las ofertas iniciales prometían empleos técnicos y de construcción con remuneraciones atractivas; sin embargo, al llegar al destino, a los ciudadanos se les habrían retirado sus documentos de identidad para forzarlos a firmar contratos en un idioma desconocido y enrolarlos directamente en los frentes de combate de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El caso demanda la activación urgente de investigaciones de inteligencia transnacional, la persecución penal a las redes locales de captación y el despliegue de canales diplomáticos para rescatar y repatriar a los connacionales.
En el ámbito de la soberanía y la seguridad fronteriza, la difusión de material audiovisual sobre la presunta presencia en territorio dominicano de la ciudadana de nacionalidad haitiana Esther Thomas, conocida popularmente como «Nice B», mantiene bajo la lupa la rigurosidad de los controles migratorios nacionales.
La mujer, señalada por la Dirección Central de la Policía Judicial de Haití por su vinculación a estructuras del crimen organizado y delitos graves, representa una prueba crítica para la inteligencia estatal.
Diversos sectores señalan que el MIREX, en coordinación con la Dirección General de Migración y las agencias de defensa, debe actuar de forma contundente para verificar su estatus migratorio o proceder con su inmediata captura y extradición, demostrando que la República Dominicana no servirá como refugio de perseguidos por la justicia internacional.
Por último, el plano administrativo interno del servicio exterior se vio sacudido tras la dimisión de la cónsul general dominicana en Hamburgo, Alemania, Elsa de León. La exfuncionaria hizo pública su renuncia denunciando trabas burocráticas, ahogamiento financiero y una falta de apoyo logístico por parte de la Cancillería que impedían dar respuesta a las solicitudes de la diáspora en esa demarcación europea.
La situación abre una grieta en la gestión consular, reabriendo el debate sobre la fiscalización, la asignación de recursos y las condiciones operativas reales en las que operan las sedes diplomáticas en el extranjero, al tiempo que exige la inmediata designación de un sustituto que garantice la continuidad del servicio sin afectar a los ciudadanos residentes en Alemania.
Hasta el momento, la Cancillería dominicana no ha emitido un comunicado oficial para fijar postura sobre estos tres escenarios, por lo que diversos sectores de la sociedad civil, medios de comunicación y estamentos políticos aguardan el pronunciamiento formal de la gestión del canciller Bisonó para conocer las acciones diplomáticas y legales que asumirá el Estado dominicano.
Por: Jessanin Frías
