Una tormenta inesperada marcó la madrugada del primer aniversario de la tragedia, obligando a suspender actos conmemorativos mientras familiares siguen clamando justicia.
SANTO DOMINGO.— La madrugada de este 8 de abril no fue como cualquier otra. Justo en el primer aniversario de la tragedia del Jet Set, el cielo se cubrió de una tormenta intensa, con lluvias fuertes, relámpagos constantes y ráfagas de viento que obligaron a suspender actividades conmemorativas previstas para la ocasión.
Según reportes del Instituto Dominicano de Meteorología, una vaguada ha mantenido condiciones de inestabilidad sobre el país, generando aguaceros de moderados a fuertes, tormentas eléctricas y posibles ráfagas de viento desde las primeras horas del día.
Las lluvias comenzaron incluso desde la madrugada, afectando gran parte del Gran Santo Domingo, en un fenómeno que, aunque explicable desde lo meteorológico, no pasó desapercibido para una sociedad que hoy recuerda una herida aún abierta.
Este 8 de abril estaba marcado por el recogimiento. Familiares, sobrevivientes y allegados de las víctimas habían organizado vigilias, encuentros y actos simbólicos para honrar a quienes perdieron la vida en una tragedia que dejó más de 200 fallecidos y conmocionó a todo el país.
Durante meses, estos encuentros han sido constantes: vigilias, encendidos de velas y misas en memoria de las víctimas, muchas de ellas encabezadas por el padre Rogelio Cruz, quien se ha convertido en una figura clave en el acompañamiento espiritual y social de los afectados.
Sin embargo, la fuerza de la tormenta obligó a suspender y reprogramar algunas de estas actividades, transformando el día en uno aún más cargado de simbolismo.
Cuando el cielo también habla
Para muchos, lo ocurrido no es solo un evento climático. En medio del dolor acumulado y la frustración por la falta de una sentencia definitiva, la tormenta es interpretada como una manifestación que acompaña el sentimiento colectivo.
Relámpagos iluminando la madrugada, lluvias intensas cayendo sin tregua… una escena que coincidió exactamente con la fecha en que el país cambió para siempre.
Mientras tanto, el proceso judicial sigue sin una decisión final, aumentando la percepción de impunidad entre familiares que, un año después, continúan exigiendo respuestas.
Aunque la vigilia física se vio interrumpida, el acto de recordar no se detiene. En hogares, en redes sociales y en el pensamiento de miles de dominicanos, las víctimas del Jet Set siguen presentes.
Porque más allá de cualquier tormenta, hay algo que permanece intacto: la memoria… y la sed de justicia.